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domingo, 13 de octubre de 2013

Apelo a la Libertad.

Hola queridos/as lectores/as!!! No sé, yo creo que deberíamos hablar de los dos años de este blog, como se supone que se hace cada vez que hay un aniversario importante. Pero, siendo sincera, ¿sabéis que pienso? Que no es un aniversario importante ni siquiera para que coja el Photoshop y me ponga a hacer algún cartelillo. Vamos, la actividad bloguera y cualquier otra que los jóvenes tenemos que compatibilizar con los estudios, se han quedado petrificadas en el tiempo y el espacio. Parón absoluto, huida de los lectores y los escritores. Viendo entonces que estamos así, más bien cuatro gatos, permitirme que bajando la voz os diga que me voy a saltar los convencionalismos.

El rumbo, ninguno. La opinión, escasas certezas de momentos de lucidez. Los temas, puede que incendiarios, puede que discretos. La música, creativa. Las referencias, poco menos que rebeldía y algo de crítica que terminó en suicidio. Pero empecemos ya el fuego cruzado. ¿Cómo empezar? No estoy segura.
Apelo a la libertad. Entendedme, es tan sumamente fácil apelar a algo tan abstracto y subjetivo como la libertad, es algo tan tentador, que no me he podido resistir. Apelo entonces a la libertad y teniendo en cuanta que esto es una mera opinión mía, tomo también la voz y el voto de las personas que se identifiquen con esto. Ayer fue 12 de octubre. Ya sabéis, el día de la Hispanidad y todo eso. Colón desembarcando de su carabella, los marineros medio muertos de escorbuto y de mal rollo con el capitán, y un puñado de indios con cara de pez a los que en ese momento se les pasó por la cabeza cualquier cosa excepto que pasarían los siguientes siglos a la sombra de aquella gente barbuda. Si se tiene un poco de humor y un libro de Historia por casa, como es mi caso, pues será fácil empezar a hacer trueques en los hechos históricos como quien hace un puzle mal, forzando las piezas. No sé, ¿y si los indios dejan la reacción pacífica para otro día y se comen con hojas de cacao a Colón, a la sombra de los árboles de una isla que nunca será llamada La Española? ¿Y si los marineros ven tanto futuro entre los brazos de las indias que se niegan a volver a España? ¿Y si a la reina Isabel le parecen tan feos esa nueva gente morena que no quiere saber nada de ser su reina? ¿Y si todas las monedas de oro que hacen con los metales preciosos traídos de América se convierten de repente en monedas de chocolate?

Bien, exceptuando la última opción, lo demás me parece bastante factible. El caso es que fue una fecha muy importante y todo eso. Día del que todos los patriotas de este país disfrutan ampliamente. Y me parece genial, apelando como he apelado antes a la libertad. Sin embargo quiero reclamar el derecho que tenemos grandes cantidades de personas a no sentirnos tan intensamente ligados a ninguna patria. O al menos a ninguna patria que se corresponda a un determinado país, con su Historia, tradiciones y demás. El que precisamente yo, yo y no otra persona naciera en mi lugar es cuestión de suerte, al igual que es cuestión de suerte que haya nacido en España y no en Manhattan o Indonesia. Yo me considero Ciudadana del Mundo, y casi que tampoco del todo. Para mí todos los países tienen cosas buenas y malas que ofrecer, en todos ellos ha habido auténticos genios, todos ellos tienen una Historia, una cultura, unos paisajes y unas tradiciones interesantes. No hay ningún país que carezca de estas cosas. Así pues no me ligo a ninguno. Mi nacionalidad es española porque he nacido aquí, y disfruto conociendo cosas de mi país o admirando sus paisajes, pero a la vez soy consciente de que paisajes así de bonitos y más ahí por todo el mundo. Podríais decir: "Sí, pero tú eres española y tus paisajes son los de España." ¿Acaso entonces los paisajes, las tierras que veo son mías por el ridículo hecho de nacer en ellas? No. Yo he nacido dentro de los márgenes de un planeta, y por todo ese planeta hay millones de personas, de seres humanos, con  los que comparto casi todo. Por tanto, si tengo, tenemos, "hermanos" por todo el mundo...¿Por qué demonios encerrarnos en las fronteras de "nuestro país", protegerlo de "enemigos" que nos lo quieren destrozar, y "conquistar" (robar)  otras tierras?

Y esto se hace en todo los países, no solo aquí, ni mucho menos. El sentimiento de pertenecer a algo, a algún sitio, es un sentimiento de lo más humano, necesario y alienable. Pero sin pasarse. Sin pasarse porque entonces se acabo lo de apelar a la libertad. Entonces empezamos con las guerras, los conflictos, los odios, el racismo y lo único que hacemos es apelar a nuestra propia libertad pero no a la del vecino. Entonces dejamos de ser PERSONAS y somos "españoles", "americanos", "palestinos", "coreanos" o lo que haga falta. Gente. MASA. Que puede perder fácilmente los parámetros de lo que está bien y lo que está mal, del respeto y el amor al prójimo, enardecidos por el sentimiento de multitud y unidad bajo un bandera. ¿Acaso no es eso una masa de gente como cualquier otra, que conducida con agilidad por la persona equivocada pueda acabar en un auténtico desastre? 

No. No hay que pensar en la gente que vive en tu país como tus hermanos y los que alguna vez se atrevieron a invadirlo como enemigos. España está formada por muchísimas culturas y etnias diferentes, partiendo de las más importantes que son la cristiana, la musulmana y la judía. España fue musulmana durante 700 años. Y está a la vista de todos que esto trajo más cosas buenas que malas. En ese caso, que nadie diga que España es solo cristiana, porque se está equivocando. Porque si pones un crucifijo encima del encerado de una clase, presidiendo a treinta chavales, lo que estás haciendo es decir que los treinta chavales comulgan con lo que el crucifijo representa, y eso es, a todas luces, mentira. De esos treinta chavales cada uno es una mezcla de muchas cosas y opiniones en todos los temas (ideología, religión...) y si se quisiera que todos estuvieran contentos habría que llenar toda la pared con símbolos de cada creencia. Es mejor que no haya nada. ¿Nada? No, sí que hay. La nada, el vacío de una pared representa el respeto que hay entre cada chaval, cada país, ya que aunque pueden ser extremadamente divergentes en sus ideas, se respetan puesto que son conscientes de que el mayor lazo que hay entre ellos los une, y no los separa, y es el de que son PERSONAS.

Así que apelo a la libertad, al compendio de derechos básicos que todos poseemos por ser PERSONAS, a la obligación moral que tenemos de ayudarnos entre nosotros, sin importar las fronteras porque somos PERSONAS. Y apelo a ello como último recurso tras comprobar horrorizada como simples rayas pintadas en un estúpido mapa de colores son capaces de llevar a la muerte a centenares de personas. Y eso no es lo peor. Lo peor es que otros centenares de personas dejaban tranquilamente que se murieran, que se hundieran en el mar. ¿Y todo por qué? Todo porque está prohibido ayudar a los inmigrantes ilegales de África. Espera. ¿Los qué? Ah, sí. Los inmigrantes ilegales de África. ¿Acaso no son PERSONAS? Como tú, como yo, exactamente iguales. ¿Acaso puede ser una persona ILEGAL?

 Ved hasta qué cotas hemos llegado. Y la cantidad de personajes que se revuelven en su tumba al enterarse de estas noticias. Yo no tengo nada que celebrar. Hacedlo vosotros por mi y os lo agradeceré. Pero yo no tengo ningún patriotismo que celebrar mientras sepa que este causa abismos que separan a las PERSONAS de las PERSONAS, dentro y fuera de un mismo país. By Carmen:D

Posdata: ya sabéis lo que os hace falta para comentar en esta entrada, a favor o en contra. Paz, amor, respeto, comprensión, tolerancia. La libertad de expresión es vuestra, usadla bien.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Recordad escribir algo sobre el carpe diem antes de morir.

Hola queridos/as lectores/as!!! Vuelvo hoy para hacer, o más bien escribir, un recado pendiente desde hace ya varios días. Lo sé, todo son recados pendientes, pero esta semana hemos empezado el (maldito) curso escolar y eso absorbe todo lo demás que podía haber antes en nuestro universo. Hay que olvidar la ocupación que tenías antes (maquetación de mi novela en modo slow) y sustituirla por la de estudiante. Vamos, que no he encendido un ordenador en cuatro días, pero al parecer tampoco me he perdido nada, porque el parón pertinente se ha notado también en el resto de la blogosfera...

Hay una novela que se llama "Goodbye Berlín", "Tischick" en la versión original alemana. La encontraréis con sus señas y calificación en mi lista de libros. Ya os adelanto que es una de la pocas que ha conseguido este año las cinco estrellas que le franquean la entrada a mi altar de libros. Y lo que la hace más singular aún es su calidad de novela juvenil: no tengo mucha fe en como está el género actualmente, con tanta novela fantástica y romántica, seres sobrenaturales y amores imposibles, trilogías o sagas...(Piedad, imploro piedad a los ardientes seguidores de la LIJ. Tan solo es una inocente opinión de servidora, que al fin y al cabo es bastante ignorante respecto al panorama literario actual...;) Esta road-story, sin embargo, se merece el puesto que ostenta de mi novela juvenil favorita.

 La tengo ahora entre mis manos. Una de las portadas más sugerentes que he visto en mucho tiempo y una sinopsis que va directamente a los rasgos que ha de tener una novela para que sencillamente ME ENCANTE. Recuerdo lo que me impulsó a comprarla. Había hecho una lista con posibles víctimas literarias para un momento en el que nada de lo que empezaba a leer me llegaba. Y yo quería algo que me hiciera pensar y sentir. La batalla final estaba entre "Las ventajas de ser un marginado", con su gran campaña de publicidad a cuento del estreno de la peli, o "Goodbye Berlín", con el nombre de su autor impronunciable en cualquier librería. ¿Cual elegí? La respuesta es obvia. En una tarde de lluvia me lancé a recorrer librerías para encontrar MI libro, pero no lo tenían en ninguna. Al final de la tarde encontré una pequeñita y atiborrada, con escaparate sugerente, y ahí no me pusieron cara rara cuando pregunté por el libro de Wolfang Herrndorf, con mi pronunciación de toda la vida de francés y no alemán. Vamos, que ya me tienen como asidua a su librería.
Lo devoré. Con patatas. Vaya si me llegó. Personajes con predestinación a ser unos fracasados, perdedores y con problemas (¿ a alguien le recuerda a "Pequeña Miss Sunshine") pero que se dicen "así es la vida, y ahí que seguir adelante", sin contar que los protagonistas son los marginados de su clase. Una narración muy bien llevada, diálogos logrados y un lenguaje para llegar a cualquier adolescente: cualquiera se puede reconocer en las expresiones y los tacos. Una aventura al fin y al cabo, por un cruce de mundo real con su crueldad y viaje a ninguna parte. Momentos mágicos y cargados de emotividad, secuencias que me hicieron reir con ganas, tensión e intriga. Unos lemas claramente proclamados con las cosas que de verdad importan en la vida, y una conclusión global que adopte como una de mis máximas (mis amigos/as lo saben bien ;): Carpe Diem.

Que queréis que os diga. Le doy un 10, un 11 y un 12. Lo que haga falta. Debería de ser lectura obligatoria en 3º de la ESO. Y desde que lo leí lo tengo en la estantería de libros a los que hecho mano de vez en cuando para pasar las manos por las hojas y releer pasajes. También me he dedicado a difundir su presencia, y precisamente este verano lo había prestado a una buena amiga y amarilla que, a juzgar por la expresión de su cara cuando me devolvió, debió de hacer el mismo efecto que en mi. Como digo, me habían devuelto el libro al segundo día de instituto y lo tenía en la mochila. Estábamos en un cambio de clase cuando alguien trajo una de las comunicaciones del plan de lectura. In memoriam. El autor. Best-seller "Goodbye Berlín". 48 años. Cáncer cerebral. Suicidio. 

"¿Pero que maldita broma es esta?" Y me puse a decirle a todo bicho viviente "¡Ha muerto!¡Ha muerto!¡El tío que escribió esta maravilla de libro está ahora mismo muerto!". Pues vale. Como si se ha muerto Fulanito. Pero es que en este caso, tan solo hace dos años Fulanito ponía en boca de personajes geniales el carpe diem, un declaración de ganas de vivir ante toda adversidad que te pueda llegar, un espíritu de superación frente a todo lo malo, un promesa de continuidad y reencuentro con los buenos momentos pasados. Pero resulta que ya cuando su libro se empezó a vender le habían diagnosticado un cáncer cerebral que empezó a afectarle cada vez más, y esta al final de este verano Wolfang Herrndorf se pegó un tiro, no se sabe del todo por qué, en los canales de Berlín. Una parte de mi dice que no encuentra otra forma de muerte para un escritor, desoladoramente poética, pero otra se retuerce al ver que a veces el carpe diem se queda corto como combustible para seguir caminando. Todo regado por una sensación de que a este mundo le falta alguien.
Wolfang Herrndorf


Tan solo quería que lo supierais  para ver si así os animáis a leer la novela y sacar vuestras propias conclusiones. Yo me quedo con la ficción en vez de la realidad. Porque, como dijo el propio Wolfang Herrndorf, "aunque no se puede aguantar la respiración eternamente, sí durante un buen rato". By Carmen:D






martes, 27 de agosto de 2013

Rosa + azul = violeta.

Hola queridos/as lectores/as!!!  He estado pensando. Pero pensando de esto que siempre acabas indignado/a. Y al final decidí intentar resumirlos en algo coherente. Vaya, que me voy a poner a criticar :)
No me preguntéis por qué extrañas circunstancias acabé dándole vueltas al tema del sexismo en los juguetes infantiles. Os lo diré. Creo que por primera vez haciendo zapping tuve oportunidad de ver las secuencias de una película de Barbie. Ya sabéis, de esas que sacan cómo churros, dirigidas solo a niñas, en las que siempre hay una princesita de rosa y un final feliz con boda y perdices. O igual no lo sabéis porque todo ese submundo de lavandería de cerebros permanece tan solo visible y existente para las niñas de hasta ocho años. Ósea que el resto del mundo no nos enteramos, o no deberíamos de hacerlo, de los roles que se transmiten y reproducen cansinamente de generación en generación a través de lo que es PURO NEGOCIO.

Antes de continuar, quiero dejar clara una cosa. El feminismo es el pensamiento que defiende la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. El feminismo no es lo contrario del machismo, eso se llama hembrismo. Soy, y muy orgullosamente, feminista.

Entonces, una vez tuvo introducido en mi cerebro el estímulo creativo e indignante, me informé algo más por Internet sobre el asunto, y además pude hacer uso de mi propia experiencia. Vosotros también habéis sido niños/as, así que me atrevo a confirmar que aún recordáis los pasillos de las jugueterías en la época de Navidad. Sí, todos esos pasillos atestados de cajas con envoltorios brillantes de plástico, y detrás de los envoltorios, la felicidad. Parad la escena retrospectiva. Stop. ¿Por qué aún lado del pasillo todo es azul y al otro todo es rosa? ¿Quién se ha sido el malvado que se tragó los demás colores?

 La historia de siempre: los chicos juegan con los coches y los muñecos de acción de superhéroes y espías; y las chicas con los bebés, las muñecas, las cocinitas y los sets de maquillaje. Por una parte, desde niños/as, nos hacen creer, tanto a chicas como a chicos, que la imagen "correcta" de lo que deberíamos ser está reflejada en esos juguetes.
Hombres de dos metros, fuertes y valientes, conduciendo coches temerariamente o persiguiendo a los malos entre mil peligros. Mujeres (¿presumiblemente rubias, gracias a la Barbie?) de cintura de avispa y tacones de vértigo, que sean super-top-models y que derrochen estilo y glamour a cada paso que den para que todos los chicos caigan rendidos a sus pies. No, no me digáis que exagero. Os daré pruebas de ello. Aquí tenéis las descripciones dadas por la página web de Barbie en España de sus personajes de una miniserie sobre la vida de Barbie y su curia de lo más enfermiza.

BARBIE-Seamos realistas, Barbie lo tiene todo. Es una estrella de la moda con una mansión magnífica, las mejores amigas y el novio perfecto, que encima está loco por ella. Es buena en todo lo que hace, sin dejar de ser humilde y amable, y siempre está dispuesta a ayudar a sus amigas ante cualquier dificultad. Por eso todo el mundo la quiere.
KEN- Es el mejor novio del mundo. Además, quiere ser el chico perfecto para la chica perfecta, aunque todavía no ha llegado al nivel de Barbie. Le encanta inventar los artilugios más raros para facilitarle la vida a Barbie; sin embargo, a veces consigue justo lo contrario. Es cierto que sus locas ganas de ayudar pueden llegar a causar algún contratiempo, pero su corazón no para de latir: ba-ba, ba-ba, ¡Barbie!

¿Queréis mi opinión de lo más intolerante? Sencillamente vomitivo. No puedes decirle esto a una niña de siete años. No puedes decirle que "tenerlo todo" es ser una estrella de la moda, con un casoplón terrible, amigas forever de la life y un novio guapisísimo (¿coeficiente intelectual, por favor? ¿Londres es la capital de...?). Vamos, que raya y pasa la perfección, un angelito rubio al que le cuestan tan solo las clases de mates. Anda, pues va a ser que sí que tenemos algo en común. Albricias.

Un apunte más sobre las Barbies: según un estudio, hay dos etapas basadas en una relación de amor-odio con las muñecas que acaba mal. En una primera etapa, las niñas juegan con ellas e intentan imitarlas. Pasados los ocho años, se dedican a decapitarlas, cortarles el pelo, mutilarlas o meterlas en el microondas, como desprecio de lo que representan. En fin, será que a mi lo del pacifismo me viene a que nunca decapité a una muñeca porque nunca tuve una. Las donábamos a Cáritas en el momento en el que la había regalado se daba la vuelta.

Así que ya véis, los chicos a vuestras aventuras de acción constante y las chicas a dar el biberón a los bebés. No, lo siento majos, no creo que podáis jugar vosotros con el estudio de moda. Supongo que en el lado de la línea rosa no podremos ponernos unos guantes de boxeos y darnos de tortas para quitar el estrés. Bueno, tal vez sí que podamos hacer una fiesta de pijamas solo para chicas con manicura y tests para saber si eres guapa o no incluidos. Divino de la muerte.

Hay algunos/as que pueden alegar que está demostrado, sin que esto sea nada malo, que a las niñas les atrae más jugar con muñecas. ¿Pero cómo puedes decir que te gusta más jugar con muñecas si nunca has probado otra cosa? Para decidir qué te gusta más, tendrás que conocerlo todo. Tendrás que ponerte a jugar también con los coches de Hot Wheels. Y luego, que cada niño/a decida libremente que le gusta más. Pero, por favor, no dejéis que los infantes de este país estén avasallados por esas voces de los anuncios: unas que hablan rápido y con ferocidad, y otras que tararean canciones estúpidas y rién tontamente.

 Demonios, basta de sexismo, dadles unos peluches y unos castillos de Lego. Eso es con lo que yo jugué toda mi infancia, y con lo que podría jugar cualquiera. Que nadie nos diga cómo tenemos que ser y con qué tenemos que jugar. No restrinjamos la libertad de los/as niños/as de esa manera, no les condicionemos para convertirlos luego en adolescentes, adultos que tan solo representen más o menos bien  su rol.
Para el/la que pensaba que no había luchas por luchar al alcance de nuestras manos mortales de ciudadanos de a pie, se equivoca. Empezar es tan fácil como aficionarse a las "/as". Porque todos/as somos iguales. By Carmen:D
Pd: ya podéis votar en la encuesta respecto a este tema.



martes, 20 de agosto de 2013

Llamamiento a las armas.

Hola queridos/as lectores/as!!! Yo tampoco pensé jamás que haría un llamamiento precisamente a las armas. Hasta ahora, a lo único a lo que he llamado es a cenar. Pero así es la vida, y tengo poderosas razones para emprender un asunto tan contrario al espíritu hippy.
Estamos a 20 de agosto. Hace dos meses apenas había un alma en el instituto. Los esclarecedores datos de una encuesta realizada a los adolescentes que conozco, de todas las clases, revelan que este verano se nos está haciendo demasiado largo. Quién lo iba a decir. Te los cruzas por la calle, te dicen que se han ido un mes de intercambio a Inglaterra, que han hecho tal y cual cosa. Intentáis sacar el clásico temazo de las clases, a ver en cual caemos, que profesores hay (Alfredo, te recomiendo que te alejes de mi futura clase, por nuestro bien) y los mismos rollos de siempre que al principio te tenían en vilo noches enteras, hasta que acabas por pasar de ellos inteligentemente. Pero esta vez el tema falla, porque siempre hay alguien que responde por los demás diciendo "Bah, no vamos a pensar ahora en ellos porque todavía queda mucho para la vuelta." Y te dices: "Demonios, es que es verdad, casi es un mes. Si es que todavía me queda un mes sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, ni deberes ni exámenes, ni toda la presión, ni nada de nada."
Entonces sientes un enorme vacío interior a la vez que te recuerdas en el pasillo por haber llegado tarde a la clase de Tagarro (matemáticas un lunes a primera hora. Hay que ser Speedy González para llegar pronto). Pero a ver quién es el guapo/a que declara en voz alta que echa de menos el instituto. Por otra parte, todos nos llenamos de proyectos y sueños hasta los topes al principio del verano (los que se pasan de optimistas e ingenuos son los que hacen una campaña, de nombre, por ejemplo, Operación Don't Stop). Pero hay algo extrañamente sobrenatural y seductor en las sábanas de la cama que te impide levantarte antes de las once, el mismo rastro de manzana envenenada de la bruja que hay en las tardes que te pasas abrazado/a al sofá, con la tele encendida tragándote los documentales de La 2, la telenovela venezolana de La 1 o lo que sea. Sé de lo que me hablo, me incluyo en la lista de afectados.

Estos dos principales problemas dan lugar a los siguientes síntomas: "Me aburro", "No me importaría volver a clase", "Estoy harto/a de hacer todos los días lo mismo". Y, vete tú a saber, a más tiempo que pase, la cosa irá a peor. Todos los adolescentes del país con esta enfermedad convertidos en zombis. ¡Vamos, no nos podemos permitir esto, por mucho que nos gusten las historias de zombis y vampiros! ¡Tenemos casi tres meses (que, quieras que no, es un mundo) para hacer (más o menos) lo que nos dé la gana! ¡Hasta los que tienen que hacer recuperaciones! ¡No me digáis que vais a pasarlos pegados como auténticos imbéciles integrales a un sofá! ¡Que se supone que somos la juventud de este país, el espíritu de cambio y rebeldía, el movimiento constante, la energía en estado puro! ¡No se nos debería de resistir nada! ¿O me vais a decir que dejáis todo eso para dentro de diez o quince años? Ahora o nunca.

¡Hago un llamamiento a las armas a toda persona o cosa de este país que se aburra sin motivo, que le falte chispa en la vida, que tenga que pedir sal nada más levantarse para sazonar los días, que se sienta hormiga insignificante en el Gran Universo, que piense que ya está todo hecho, inventado y probado! Un llamamiento a las armas tan poderosas que son la imaginación y la ilusión, elementos indispensables de las personas! (Tranquilos, no hace falta descargárselas de la App Store, vienen de nacimiento. Al menos hasta ahora...) Hay miles de millones de cosas por hacer, alguna te tiene que valer a ti, ¿no? Solo se trata de buscar, de darle un poco al tarro por una vez en todo el verano, de hacer imaginar grandes proyectos y ponerles toda la ilusión del mundo. Dejemos de levantarnos de la cama a la espera de otro día como todos los demás, aburrido, monótono. Y aunque no consigamos que nos secuestren los marcianos o atracar un banco, hacer más o menos divertida la vida depende tan solo de nosotros mismo. Sí, digáis lo que digáis. A mi, si me pillas en un buen día y me encierras en una habitación oscura sin ventanas, acabaré riéndome a carcajadas yo sola.

Estamos en el mundo. Pisamos con asco un suelo (lleno de chicles aplastados) que en algún momento serán de nuevo polvo en el universo. Como nosotros. Haber visto la primavera ya quince veces y seguir flipando al ver cómo florece un árbol no es de estúpidos. No tengo ninguna intención de morirme habiendo perdido un solo día de mi vida, ¿y vosotros?  Es la mejor sugerencia que os puedo hacer: ponedle banda sonora a vuestros pasos, que os hierba la sangre constantemente, haced todo lo que podáis hacer en un día, sea útil o no. Ahora no tenéis que presentarlo ante nadie. La libertad tiene que ser una ayuda que nos conduzca hacía cosas mejores, no que nos tenga estancados en nuestro mundo mediocre de rutina.

Oigan, a mi me tocó crecer con los principios de Phineas y Ferb. Lo llevo en la sangre. Hace años que sé de memoria la canción de los créditos. Y, pensaréis que soy una soñadora, pero no soy la única (como dice "Imagine":), se pueden hacer montañas rusas en un día. Me niego a quedarme sentada. Me niego. El verano es mio y esta es mi revolución, que pienso extender por mi entorno aunque fracase. Levantaos y andad. By Carmen:D

sábado, 10 de agosto de 2013

"Pequeña Miss Sunshine"

Hola queridos/as lectores/as!!! Hoy toca cine. Hoy tocan historias de las que me gustan.
Yo estaba escribiéndoos cuando empezaron a echar esta película en la tele. Recuerdo vagamente haberla visto hace siglos, de niña, y decidí repetir. Incluso luché por el mando, increíble. Al final dejé de escribiros y me dije que antes de nada haría la reseña. Voy a hablaros de la película.

Olive Hoover es una niña de unos siete años con unas gafas impresionantemente grandes, con una melena enorme, y gorda (aunque la gente prefiere decir "gorditas" porque parece que así queda mejor, pero yo no soy gente). Su sueño es participar en el concurso de belleza para niñas "Miss Sunshine", en California. Su padre es un hombre al que las cosas en la vida no le salen bien y está al borde de la bancarrota. Da cursillos sobre la motivación profesional a los que nadie asiste y está obsesionado con el triunfo o el fracaso, los perdedores o los ganadores. Él, aunque repudie a los perdedores, lo es. Su madre es la mujer que hace de soporte para toda la conflictiva familia y que tira de los problemas para salir adelante. Ella es partidaria de decir las cosas como son y si su hija quiere ser Miss Sunshine, no importa que se vayan a reír de ella, debe perseguir su sueño. Su hermano mayor es un adolescente conflictivo (bueno, según todas las reseñas que he leído, todos son conflictivos, así que digamos que es una película conflictiva) que ha hecho voto de silencio hasta que consiga su única motivación en la vida: ser piloto de aviación. No habla, odia a todo el mundo y solo le cae bien Nietzsche. Su tío es un homosexual que se ha intentado suicidar después de un desengaño amoroso y de perder su trabajo, y piensa que son los años de sufrimiento los que te enseñan algo. Su abuelo es un veterano de guerra con un lenguaje nada fino al que acaban de expulsar del asilo por vender y consumir cocaína. Él es el que ha entrenado personalmente a Olive en el número musical que debe de presentar en el concurso para ganara.






Son una panda de fracasados. Perdedores. Conflictivos. Desestructurados. Anormales. Extraños. Amargados. En su camino solo hay piedras. Son una familia. Me encantan, son unos personajes fantásticos, condenados a perder, una serie de problemas acumulados en los límites de la familia, que tiene que mantenerse unida y continuar. Sabéis lo que adoro todas esas situaciones, los personajes amargados, las cosas que van mal...También que soy capaz de darles el fracaso tranquilamente, que seguirán siendo igual de problemáticos, pero no sin un guiño de esperanza. Y eso es exactamente lo que pasa con esta película.

Cuando Olive se entera de que puede participar, ella y toda su familia se traslada desde Alburqueque hasta California en una vieja Volkswagen amarilla. Recorreran medio país entre disgutos y buenos ratos para que su hija no sea una perdedora y consiga su sueño. Discutirán y se apoyarán mutuamente. Vencerán todas las dificultades que les pongan en el camino,  aunque tengan que cargar con las heridas para siempre. Y nunca dejarán de ser perdedores. Las cosas les irán mal y sabrán que se necesitan los unos con los otros. Lo digo así porque sobre esta película no permitiría jamás poner algún spolier. Confiad en mi, pasan muchas cosas.

Cuando llegan a las pruebas, cuando consiguen apuntarse a última hora, cuando Olive está a punto de salir al escenario, todos se dan cuenta de que si sale al escenario a competir contra aquellas artificiales barbies que son las demás chicas, será el hazmereír, será una fracasada. Olive, con sus grandes gafas, gorda y con es curiosidad en la mirada no pinta nada allí. Quieren evitarlo para que la pequeña no se sienta humillada, pero la madre les convence de que lo que piensen los demás da igual, Olive tiene que ser Olive. Y ella es así.
Cuando sale a actuar, a poner en escena el número que ha ensayado tanto en secreto con su abuelo, el escándalo es aún mayor. La gente se horroriza. Quieren detener la actuación, pero nuestra adorable familia conflictiva sube al escenario rompiendo todas las normas para unirse al escándalo y apoyar a su hija. Y rién. Y todo el mundo piensa que están locos y que son una familia desestructurada, pero ellos se ríen.

Y ya está. No gana, eso no es un spolier, lo sabemos todos desde el primer momento. Son unos fracasados, son ellos. Pero el final que hay es el estilo de "finales felices" que a mi me va. Es una road-movie que narra una carrera contra-reloj, con buenos toque de humor y momentos duros, que habla de que hay que intentar superarse. Hay que perseguir los sueños, y lo que digan los demás da igual.

"El verdadero perdedor no es aquel que no gana. El verdadero perdedor es aquel que tiene tanto miedo a perder que ni siquiera lo intenta."
Me gusta esta película. Me gusta mucho, porque se parece a lo que escribiría si hiciera guiones de cine. Para mi los personajes son adorables, piezas conflictivas únicas. Cuando acaba te deja con una sonrisa en la cara y te hace pensar.

 Tenéis que verla. Le doy un 9.5 . By Carmen:D

domingo, 19 de mayo de 2013

Discurso sobre la diferencia.

Hola queridos/as lectores/as!!! No se si a vosotros también os está pasado eso de asomaros al calendario y caerse por un precipicio de vértigo que desemboca en junio. Cómo os lo cuento. Otro añico más con ese agujero negro que mezcla el estrés académico de los exámenes y las ganas de pasar toda la tarde fuera de casa. Y no sé por qué, en medio de este panorama, a mí me da por hacer un ensayo con bastante de declaración de principios sobre algo que considero fundamental: ser tú mismo. Me ha servido para la sesión de crítica social de Cartapacio, y como creo que es un buen texto, entre infumable y apasionado, os lo dejo para que se os encienda la voz leyéndolo. Recomiendo encarecidamente leerlo con atención...By Carmen:D


Una y muchas más veces he conocido y conoceré a gente que se ha apartado con prudencia de mi, alegando que soy extraña, rara, no se, diferente. Sí, reconozco el delito y salgo a la calle, voy al instituto, paseo por sus impaseables pasillos durante un cambio de clase, y me enorgullezco de llevar la diferencia en cada hilo de mi ropa, en cada bolígrafo de mi estuche y cada palabra de mis pensamientos. ¿Por qué todos tenemos que llevar la misma ropa, las mismas zapatillas, la misma marca, pensar lo mismo, decir lo mismo, hacer lo mismo, expresar lo mismo, sentir lo mismo? Es algo tan viejo, tan aprovechado, que ya no extraña a nadie. Es triste.

En la única sociedad que conozco, porque puedo participar en ella, o sea, en una clase de instituto, tu identidad no tiene ningún valor hasta que enseñas tus Vans, sacas tu movil, dices tu ración estupideces diarias y declaras cual es tu Tuenti. No vales nada hasta que no te identificas con el grupo, y aún cumpliendo los requisitos mínimos eso no te abre las puertas a ninguna especie de paraíso de la aceptación. Todo aquel que acepta ser del grupo, a seguir ciegamente lo que alguien diga, paga por ese derecho de integración con su personalidad, sus ideas propias. Hay que renunciar a tu propia creatividad, independencia y capacidad crítica. ¿Cuánto vale para nosotros ese sentimiento de igualdad, para que estemos dispuestos a pagarlo con nuestra misma esencia?
 
La diferencia es, ha sido y será una cualidad única del ser humano, defecto para muchos, y en mi opinión nuestra mejor virtud. Es algo que nos perseguirá siempre, porque siempre habrá alguien que quiera, pueda y consiga hacer algo diferente, pensarlo, idearlo, propagarlo, ponerlo en marcha, entusiasmar y sacar adelante a todos los demás que, sencillamente, se dejan llevar por el líder de turno. Es nuestro método natural para renovarnos, para que alguien coja el relevo y siga adelante. Toda evolución ha sido llevada, en contra de la actitud general, por una minoría. Somos el resultado de una diferencia respecto al resto de la naturaleza, no mejores ni peores que ellos, solo diferentes, y aquí estamos, intentando borrar nuestras propias diferencias.

Y sin tanta grandilocuencia, sabed sencillamente que todos y cada uno de nosotros somos diferentes, únicos e irrepetibles. Tenemos derecho a ser diferentes, a vestir de otra forma, a escuchar otra música, a pensar de otra forma, a decir otras cosas, a ver la vida de otra forma, a sentir lo mismo de diferente manera, a llevar la contraria a la mayoría, a tener nuestras propias ideas, creer en ellas y realizarlas. Ser diferente es algo aplicable a cualquier acepción, desde lo meramente superfluo a lo que nos construye como personas, a nuestra ética. Ser diferente es algo que, sea en la forma que sea, nunca será una desgracia. Jamás debemos pensar que estaría mucho mejor si siguiéramos el rebaño, que quién me habrá mandado a mí defender aquella opinión si total, eso a mi no me va ni me viene, y el que lo propuso no cuenta con el apoyo de nadie y ya se sabe como acaba esto…
Por ser diferente se puede sufrir mucho, durante mucho tiempo, por ser diferente te pueden discriminar, marginar, odiar, encarcelar, repudiar, separar, represaliar, acallar…Ser simplemente tú mismo en un mundo que se esfuerza, día y noche, porque seas como los demás significa librar la batalla más dura que un ser humano puede librar; una batalla que no cesa jamás.
Ser simplemente tú mismo significa soledad y desesperanza muchos días, pero eternidad y autonomía al final de tu vida.  Y aún así, esa soledad no es perpetua: alguien que vuele no volará siempre solo, porque siempre podrá enseñar a alguien a volar. Ser diferente es algo con lo que se nace, pero también algo que se aprende, da igual la edad o el contexto. Ser diferente no es decir “yo soy diferente a los demás, todos vosotros no valéis para nada”, ser diferente es tener tu propia opinión, defender la opinión de aquel con el que estás de acuerdo aunque todos piensen lo contrario, y defender el derecho a opinar lo que quieran los demás aunque tú no estés de acuerdo. Ser diferente es tener unos valores éticos, y caer tú antes de que caigan esos principios. Ser diferente es atreverse a ser original desafiando los criterios establecidos, a tener tu propio criterio, a probar con algo nuevo arriesgándose a no agradar a todo el mundo. No ceder nunca, no renunciar nunca a uno mismo.

Ser diferente es comprometerse con uno mismo y con los demás, para levantarse cada día y sentir que puedes enfrentarte al mundo y ganarle. Os pregunto: ¿Por qué ser iguales pudiendo ser diferentes? ¿Por qué ser gente pudiendo ser personas?

martes, 23 de abril de 2013

"El Club de los Poetas Muertos"

Hola queridos/as lectores/as!!! Hoy toca reseña de cine. Una de las lindas actividades que hubo en el instituto para el Día del Libro (feliz Día del Libro, por cierto) fue un cineforum acerca de estas película. Dejemos a parte el tema de la asistencia al susodicho acto, y pasemos a la película.
"El Club de los Poetas Muertos" es un film del año 1989, que se dice rápido, pero son casi 25 años en los cuales a la película le ha dado tiempo a convertirse en una especie de tópico de los clubes literarios o cualquier cosa que aparente reuniones de unos cuantos chiflados. Idea muy sugerente, la verdad.

Mr. Keating
El argumento viene a ser el siguiente:  Estamos en el año 1959 y la prestigiosa, honorable y americana Academia Welton es un instituto privado para chicos cuyo lema es "Tradición, honor, disciplina y excelencia" (0_O). Comienzo del curso, el señor Keating es el nuevo profesor de Literatura de un grupo de amigos que no tienen ninguna gana de quemarse las pestañas para ser banquero, médico o comerciante. Keating, a través de sus extravagantes y efectivas clases, impulsa a sus alumnos a aprovechar el momento (carpe diem, siempre presente en toda la película) y dejar que la poesía y el romanticismo les ayuden.
 El Club de Poetas Muertos consiste en reunirse por las noches en una cueva para leer poesía, crear poesía, y en general vivir sin normas. Lo mismo da contar historias de miedo que un solo de saxofón.  Cada uno a de expresar lo que quiera y como quiera, buscar su propio camino y perseguir sus sueños. Y así harán, hasta que los cuatro pilares de la Academia se vuelvan contra ellos y sus ilusiones. Los padres no permiten que sus hijos sean rebeldes y acusan al más rebelde todavía profesor Keating. Los profesores de la Academia no perderán un solo momento en ponerse manos a la obra para echarle, aunque sea presionando a los alumnos para firmar en sus contra bajo amenaza de expulsión.

Las reuniones.
Frases y diálogos memorables. Momentos de risa y de tensión. Las clases de Keating son una maravilla que tienen por consecuencia indignación al comprobar lo mucho que molesta algo de rebeldía y creatividad propia. Creo que enseña valores muy importantes acerca de la amistad, las ambiciones, el carpe diem y la vida misma. No creáis que os he destripado la película, queda muuuucho más que debéis ir descubriendo. Dos escenas con las que me quedo:
1) La primera clase de Keating, cuando empiezan a leer el libro de texto de poesía, en el cual el autor habla de la poesía como si fuera algo exacto, medible, cuantificable con una gráfica de "calidad y relevancia", y no emociones encerradas en palabras. El profesor pide que arranquen esas hojas, porque eso no tiene sentido.
2) La última clase de Keating, cuando le echan y recoge sus libros en medio de una clase. Uno de sus alumnos se levanta para gritar que les obligaron a firmar para expulsarle. Sube, memorablemente, a la mesa y recita la frase principal de la película: "Oh capitán, mi capitán". Uno tras otro, los poetas muertos le secundan de la misma forma, y ya no hay profesor que les pueda hacer bajar o callar. Imposible.

Cuando acaba, irremediablemente te quedas con ganas de subir a las mesas para ver el mundo de otra forma. ¿Únicas pegas que he oído? Algo de decepción porque no se reunieran exclusivamente a dejarse llevar por el elevado espíritu de la poesía. De todas formas, es una película que no podéis pasar sin ver. Juzgad vosotros mismos, yo le doy un 9. By Carmen:D





jueves, 4 de abril de 2013

Descarada invitación poética a mi funeral.

Hola queridos/as lectores/as!!! De nuevo y tecleando con avidez, rompo las previsiones que tenía para ofreceros estas líneas sin ninguna garantía. Sencillo de explicar, espero qué rápido de entender...Por circunstancias personales y del momento, algo me hundió la tarde de ayer y la pasé dando vueltas alrededor de un círculo enfadada con el mundo, con ganas de pedir pasaporte para Utopialandia. Luego, otro algo de lo que ya os hablaré (o mejor dicho: reseñaré), me subió considerablemente la moral. De la mezcla de ambos pensamientos enfrentados surgió esta chorrada sin par ni poesía alguna, puesto que yo de poeta no llego ni para un soneto a la luna.
Que absolutamente nadie se sienta increpado, tomároslo como una ficción porque lo es.Está ordenado al tuntún y, aunque parezca larga, se lee deprisa. Encontrarán ustedes este post en mis relatarios o por "prosa poética". Por último, sin tenéis algún problema para entender de qué va, no os preocupéis porque es lo normal. Yo me entiendo. Ala, que ahora me toca reseñar todo lo que llevo quince días que voy a reseñar...By Carmen:D

Descarada invitación poética a mi funeral.

 No me importan vuestras muecas                                  
a mis sueños,                                                                   
ni vuestras negaciones 
a mis ideas.
No me importa, en realidad,
que no me hayáis llamado,
que me hayáis mentido, 
que no me hayáis visto, 
que me hayáis twiteado.
No me importan vuestros
llantos y menos vuestras
risas, ni vuestros
venenos y falsos antídotos.
No me importa ya 
haberos observado
sin que me observaseis.
No me importan ya
vuestros amigos
y los míos menos.
Ya no me importáis.

 Pero el día de mi funeral, 
os quiero ver aquí, 
junto a mis sueños y mis ideas,
todos vivitos y llorando
o riendo mi muerte.
Quiero que estéis aquí
aunque solo vengáis por el buffet libre.
Quiero que estéis aquí
aunque solo sea para hablaros
en alemán desde el otro
lado de la caja y que
parezca que os insulto.
No hará falta traductor,
os estaré insultando.
Quiero que estéis aquí
para deciros que no 
seréis ni la mitad de personas
que yo seré.

Quiero que estéis aquí 
para que sepáis lo que
os perdisteis de mis
sueños y mis ideas
Que me perdisteis,
porque dejé de importaros
(¿alguna vez os importé?)
y vosotros a mi
no digamos.
Quiero que estéis aquí
para saber que mis
versos sin rima
ni poesía, y con
barniz de frenesí,
se dan de tortas
con el tiempo.
Quiero que estéis aquí 
para hacerme dudar 
de que os he visto y 
haceros dudar de que
no me habéis visto.
Quiero que estéis aquí
para saber que mis
dudas son vuestras
dudas y viceversa.

En definitiva, quiero
que estéis aquí,
para que por fin
conozcáis a mis 
sueños y mis ideas,
aunque solo sea al
darles el pésame,
y luego os vayáis
todos de cañas.
Y que ellos y ellas
os cuentes de mi 
y mis llantos,
de mi y mis risas.

Que os bailen 
una conga y luego
os lleven al teatro.
Que os hagan saltar,
levitar, volar, y
de vez en cuando caer.
Correr no.
Que os hagan tirar
cojines y
coser muñecos.

Cuando entonces
os importe tal vez,
volved de nuevo
a mi tumba y llamadme.
Sentaos a esperar en
la salita, probad uno
de los caramelos.
Saben todos a
canela picante.

Y si después de 
media hora
no os atiendo,
entonces es que 
estoy charlando con
el Sombrerero Loco.
                                      PUNTO FINAL.

martes, 26 de febrero de 2013

"Nutrientes somos y nutrientes seremos."


Hola queridos/as lectores/as!!! Y aquí sigo yo con mi abnegada labor de autopublicarme los relatos, labor que me fastidia luego participar en concursos de relatos por la condición de "inédito bajo ningún formato". Vale, voy a pasar de los concursos. Es el relato para la segunda sesión de Cartapacio, cuya condición era intercalar la palabra "cartapacio" y una cita, la única que está repetida dos veces. Ha sido un quebradero de cabeza elegir el relatario correspondiente, porque no es triste ni de humor, y tiene bastante originalidad...así que he creado una nueva sección de relatos, para los que sean más de desarrollo de una idea, pensamiento...mi filosofía, vaya. Allí lo encontraréis.
Sobra decir que me he inspirado en el Telepizza que hay en la esquina de mi calle. Os dejo con la lectura:) By Carmen:D

Nutrientes somos y nutrientes seremos.
Aún acaban de dar la última palada a la harina cuando empezó a vivir. Era tan perfectamente redonda como cualquier otra, con el mismo relleno delicioso en su interior que sus hermanas, pero desde el principio se le notó cierto aire distante y tendencia a la meditación. Daba igual, pensaron todas, si en apenas 10 minutos de vida no quería hablar con nadie, ese era su problema. Pero habló, vaya si habló. Y para sorpresa de las demás, lo hizo con la más vieja de todas, la que estaba apunto de irse. Ese fue el problema, si vives 10 minutos y 3 de ellos estás hablando con alguien al que solo le quedan 2, los 8 que a ti te quedan serán más parecidos a los 2 que le quedan a ese alguien.
Pero era una pizza curiosa, y ya se sabe cómo son las pizzas curiosas.
A las miradas reprobatorias de las otras pizzas no les encontraba motivo, porque la pizza vieja hablaba amablemente con ella. Conversaron un rato sobre todo un poco, pero cuando se dio cuenta de que su compañera seguía con detenimiento las idas y venidas de los humanos se sintió preocupada. Allí pasaba algo y quería enterarse.
-Es el horno, pequeña, pronto iré con él.
-¿Qué pasa con el horno? ¿Para qué sirve?
La pizza vieja sonríe, tal vez decidiéndose a gastar sus últimos minutos en conversar con aquella chiquilla.
-El horno es donde todas acabamos porque para eso hemos sido creadas. Has de saber que aunque tu masa aún sea blanda y el tomate sabroso, pronto irás allí y todo acabará.
No está contenta con la explicación.
-¿Pero entonces para qué servimos? Si nos crean y luego…bueno, y luego nos llevan allí, no sirve de nada estar vivas.
-Nadie lo sabe. Nadie sabe qué pasa después del horno. Cuentan que al principio se está bien, cómoda y calentita y después te vas. Pero tu cuerpo no se va, porque se lo llevan los humanos, pero tú ya no estas ahí.
La pizza joven intenta imaginarse así misma sin su forma de pizza y no lo consigue. Se queda muda por unos instantes. Piensa en alguna forma de escapar del horno y sus terribles consecuencias, pero no encuentra nada que le sea de ayuda.
-Lo llaman muerte.
El comentario de la pizza vieja le hace volver a la realidad.
-¿A qué?
-Al horno, a irse, a lo que hay luego. Todas nos vamos. Cada cinco minutos exactamente, aunque alguna tiene suerte y aguanta seis y medio. Bueno, suerte a veces no, porque cuando llegamos a mi edad ya estamos tan cansadas que deseamos que llegue rápido.
-Pero no puede ser, apenas diez minutos, tanto por ver y conocer, y no hacemos nada, solo esperamos. Esperamos pensando en luego, sabiendo que luego no hay nada. Esperamos la nada.

La pizza vieja se compadeció de la pizza joven. Realmente aquella chiquilla podría hacer tantas cosas y estaba tan llena de vida. Sabía que tenía razón pero ella ya no podía hacer nada. Su tiempo se había agotado. Los pasos malditos se acercaron y unas manos la cogieron. Siempre pensó que miraría al horno con horror, pero en lugar de eso la pizza vieja se volvió y le dijo a la joven:
- Nunca olvides tus sueños, no sabes cuando los vas a necesitar.
Y se fue.
No mates pizzas. Está mal.
De repente, la pizza joven empezó a sentirse vieja. Ahora era ella la que esperaba el horno. Miró a su alrededor y vio como faltaban pizzas y había otras nuevas. Se sumió en el silencio, agobiada por un destino ineludible. La última frase además le había dejado un sabor amargo, ese que queda cuando dependes de la esperanza. Fue pasando del desconcierto a la frustración, y luego a la rabia por todo. El tiempo también pasó. Acabó por dejarse vencer y aceptarlo, buscando así vencer desde dentro mismo de aquel laberinto. Sacó fuerzas de su curiosidad antigua. Cuando las manos del humano la cogieron a ella, con cuidado pero con un recorrido claro, miró expectante el rostro que tal vez tendría las respuestas. El corazón iba por un lado y la mente por otro, no importaba ya, solo miró aquella cara con la pregunta final apunto de decirla. Pero no llegó a hacerlo. Tan solo la pensó.

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El chaval, que ya no era tan chaval, quedó absorto en otros mundos. Para un mísero curro que tenía en la pizzería esperaba que al menos le tocara atender a las chicas que por allí pudieran dejarse caer. Pero no, el trabajo consistía en llevar pizzas de un lado a otro de la cocina, ni siquiera a llevarlas en moto. Tal y como estaba todo no podía quejarse, ya, pero…Era vago, no se iba a engañar, y nunca tuvo grandes aspiraciones. Le gustaba la vida cómoda en casa y la ajetreada en la calle. Era sencillo, nunca se planteó grandes metas ni reflexionó mucho sobre su vida. Joven, y aún así los días ya le parecían monótonos, como si se repitieran constantemente, con lo mismo malo y lo mismo bueno. A menudo se decía que era un laberinto en el que no sabía como había entrado, quizás ya hubiera nacido en él.
Por eso se permitió evadirse aquel día, harto ya de todo. Y lo único que le vino a la mente mientras transportaba pizzas fue pensar cual sería su vida si tuvieran alguna. La pregunta le cautivó y se asombró de que hubiera llegado a pensar algo tan extraño e impropio de él. Casi llegó a sentir como la pizza que tenía entre manos le ajusticiaba con la mirada, una mirada de pizza con vida.
- Eh, chaval, despierta, a ver si te pago para que no hagas nada.
El jefe. Todos los días le recordaba la suerte que tenía de que le hubieran aceptado a las primeras de cambio, que había sido por el accidente de aquella señora vieja…Cualquier cosa.
- Pareces la Rosi, acabarás diciendo que las pizzas te hablan.

Fue como si le leyeran el pensamiento.

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La Rosi llevaba una vida feliz y retirada, lejos del mundanal ruido. La suya era la felicidad que todos persiguen, la felicidad de la locura. Nadie sabía de donde había salido el dinero para pagarle aquella cara residencia psiquiátrica. Se decía que un admirador de juventud había pagado todos los gastos discretamente y solo había dejado como firma un triste y desangelado cartapacio, al estilo de los que antes se usaban, con un retazo de papel que decía “Nunca olvides tus sueños, no sabes cuando los vas a necesitar”. Poco importaba ya.

Todos los días sin falta, el paseo de la Rosi era una señal más de lo injusta que es la vida. Después de la caída no tuvo más remedio que jubilarse. Antes ya tenía problemas, pero no le impedían trabajar. Era una buena mujer. A todo el equipo le gustaba oír las historias que aquella anciana  contaba a quien quisiera escuchar. La echaban de menos, a ella y tal vez a ese mundo donde solo se vivía diez minutos. El jefe tan solo la llamó vieja loca y se dedicó a tapar el asunto. No sería bueno que la prensa y los clientes se enterasen de que un exceso de trabajo, mal pagado, provocara alucinaciones en los trabajadores. Podría haber envenenado las pizzas en un desvarío más.
Los médicos achacaban el empeoramiento de su estado a las fracturas de la caída. Como enfermedades es de lo que más sobra en este mundo, había razones suficientes para creer que la Rosi no viviría más allá de unos meses. En eso todos los médicos y psiquiatras estuvieron de acuerdo. La Rosi, muy gentilmente, se deshizo de ellos con una sonrisa que encerraba compasión y un guiño de sabiduría. Luego se retiró a su habitación con paso taciturno, del brazo de la asistente. Para ella toda aquella palabrería ya no valía nada, no hacía efecto. Había aprendido mucho de las pizzas y estaba decidida a vivir su vida todos los días, fuera corta o larga.
Aquella nueva mañana sacó, como siempre, otro papel del cartapacio y continuó dibujando pizzas, sus eternas compañeras. Las conocía a todas, sabía que las carbonara solían ser las más antipáticas y las hawaianas las más divertidas. Un catálogo completo, dibujado y coloreado, adornaba las paredes de la vacía habitación. Aquella mañana dibujó una pizza nueva y diferente a todas las demás, una pizza libre. Libre y muy curiosa.

La Rosi era inmensamente feliz por poder sonreír al mundo.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Si me matan, bueno.

Ante la vida, sereno
y ante la muerte, mayor;
si me matan, bueno:
si vivo, mejor.

No soy la flor del centeno
que tiembla al viento menor.
Si me matan bueno:
si vivo, mejor.

Aquí estoy, vivo y moreno,

de mi especie defensor.
Si me matan, bueno:
si vivo, mejor.

Ni al relámpago ni al trueno
puedo tenerles temor.
Si me matan, bueno:
si vivo, mejor.

Traidores me echan veneno
y yo les echo valor.
Si me matan, bueno:
si vivo, mejor.

El corazón traigo lleno
de un alegre resplandor.
Si me matan, bueno:
si vivo, mejor.


Poesía de Miguel Hernández. Hoy no tengo nada más que decir, pese a que me quedan muchas palabras en el tintero. Pocas veces tiendo a los sentimentalismos, así que os aseguro que no volverá a ocurrir. Solo vivid. Si caéis levantaos. Os lo dice alguien con experiencia. By Carmen:D

domingo, 14 de octubre de 2012

La última morada del coraje.

Hola queridos/as lectores/as. Si sois un poco inteligentes, y estoy segura de que lo sois, veréis que cuando no pongo los tres signos de exclamación es que esto no va a ser de guasa, que es algo serio. Así que esperaos lo peor. No se si lo sabréis o que nivel de comunicación a alcanzado la noticia, supongo que bastante, pero me da exactamente igual. Sino escribiera estas líneas sería una traidora a mi misma y al maldito mundo.
Imaginaos que sois una niña, una mujer, esto es importante, de....pongamos 14 años, ¿os parece? Aquí viene el quit de la cuestión: Pakistán. Y6a no Afganistán, donde llevan medio siglo con "Cómo matar a todo bicho viviente por tonterías" en cartelera, de autor medio desconocido. No, Pakistán, que se supone que no es el peor de los países en cuestión de la figura de la mujer. La cosa está fastidiada, no? Mujer y niña...y si quieres estudiar en vez de casarte ya la fastidiamos del todo, verdad? Decídselo a Malala. Esta chica, Malala, va a ser la protagonista del post de hoy (o de esta semana) y de vuestros pensamientos, espero que durante el rato que se merece.

Aquí voy a dudar si usar un verbo en presente o en pasado. Malala vive en un pueblo de Pakistán, en la región del Swatt, y hace algunos años (2009, para los adoradores de datos) ha iniciado una colaboración con la BBC. Un blog donde narra la vida allí, bajo el dominio de los talibanes. Tipo Ana Frank, pero saltándose el paso en que la autora muere. Tenía agallas, eso lo hemos captado todos, no?
El martes 9, cuando yo volvía simpáticamente al instituto después de estar en cama y vomitando, Malala salíca también del instituto, de unos exámenes con unas amigas. Pero aquello es Pakistán, tal vez algún día aquí también será así, pero allí todo tiene una concepción de las situaciones diferentes.

Aún así, la concepción de que dos talibanes tirotearan a Malala, a sido universal. Imaginaos la escena. Paran el coche, preguntan por tí, te sacan con tus amigas y te disparan. Imaginaos estar allí de pie, en frente de alguien que te está apuntando con una pistola y que piensa que solo eres una extensión más del infierno. Imaginaos que tu familia y tus amigos están allí, corriendo la misma suerte que tú. Y desesperadamente miráis, quizás por última vez, el paisaje de vuestra sufrida patria y entrecerráis los ojos. Y de repente, ya está. El aire del suspiro se agota antes de salir de vuestra boca y esta vez abría mucho los ojos. No sientes dolor, pero sabes que ya nada va bien. E, irremediablemente, piensas en tus sueños y la vida que tenías por delante. ¿Con qué derecho?

Malala defendía el derecho, no la obligación, de las mujeres de ir a la escuela. No está bien, debieron de pensar los talibanes, y la amenazaron repetidas veces. Su familia no creyó que fueran capaces de nada contra una niña, e incluso rechazaron una escolta oficial. Malala siguió yendo a la escuela, no tenía miedo. Y si lo tenía, lo dominaba. Ella tenía el suficiente coraje para enfrentarse a todo. El coraje se paga caro. pero es necesario para la vida. En tiempos como estos, en los que el mundo anda mal, todos y todas somos unos cobardes, que nos tapamos los ojos sin que nos obliguen siquiera. No queremos ver y no vemos. Somos tan culpables como el que más....Es indignante. Por eso, personas como Malala, personas valiente, nunca serán vencidas. Con ellas, la muerte perdió su poder de borrar las vidas, porque se las recordará eternamente. Y nosotros debemos de encargarnos de que así sea. Personas como ella son el primer engranaje de una cadena de protesta, que depende de nosotros que muera como las olas en la playa o no. Personas como ella hacen falta para que, aunque solo sean unos pocos, abran los ojos, vean y actuen. Personas como ella son las que se merecen las más sinceras alabanzas y admiraciones, pero no dejarlo como hecho singular y aislado. De nosotros depende.

Tal vez todo se olvide pronto. Tal vez nunca pague nadie por su crimen. Tal vez nadie leerá más el blog de Malala. Yo solo he querido transmitir a un grupo diminuto de personas lo que para mi fue una noticia impactante, y que bien vale la pena cualquier esfuerzo. Solo honro a alguien a quien admiro y me encantaría conocer.
Porque Malala está a medio camino entre un descanso merecido y un mundo lleno de injusticias. Espero que esto no se convierta en una elegía.
By Carmen:D.